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Carta a los padres “valdoviñenses”

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Cuando un niño sabe a lo que me dedico, me baña a preguntas; por ello, he decidido unir todas mis pasiones (el cine, el teatro y la infancia) con el objetivo de dar respuestas a todas esas cuestiones.

Este año realizaré las actividades de cine y teatro en el colegio Atios de Valdoviño.

Pero esa no es mi única meta. Con estas actividades de cine y teatro, quiero que los niños aprendan a trabajar en equipo porque a través de las dinámicas de grupo. De esa forma, los niños perderán el miedo a dar su opinión y aprenderán a defenderla; se darán cuenta de que no existen las malas ideas ya que, si se trabaja entre todos, una mala idea puede convertirse en “la” gran idea; de que un “no” por respuesta no debe ser nunca una solución, siempre debe ir acompañado de un “por qué” razonable, ya que, si no es así podemos causar sentimientos negativos en el niño y provocar que no quiera volver a participar en la actividad.

Quiero mostrarles cómo funciona el mundo del cine y del teatro, desde mi humildísima experiencia; que vean que, con un poco de imaginación, trabajo y esfuerzo, todo es posible. Quiero que comprendan que su mayor responsabilidad es la de satisfacer al público. Quiero que los niños lleguen a casa y les cuenten a sus padres lo que han hecho hoy; quiero que los padres les pregunten, con cara de besugos, qué es eso de lo que les está hablando; y quiero que el niño se lo explique lleno de orgullo porque les está enseñando algo que no sabían; quiero que los adultos aprendan y escuchen a los pequeños, porque ellos también pueden aprender con esta actividad.

Quiero que aprendan a ponerse en la piel de otras personas, a pensar y a actuar como lo harían otros totalmente distintos a ellos para que conozcan el respeto y la tolerancia hacia los demás.

No quiero llenar la cabeza de los niños con tecnicismos, ni con palabras que ni yo misma sé pronunciar bien. Quiero ponerme en su piel, volver a la niñez y jugar con ellos. Quiero que los niños nos cuenten una historia con la ayuda de una cámara, un escenario y su imaginación.

Pero, sobre todo, quiero que los padres estéis dispuestos a escuchar la historia que vuestros hijos os quieren contar y que tengáis preparadas las palmas para cuando la obra termine, porque el mejor regalo que les podéis hacer a estos pequeños grandes genios es mostrarles vuestra admiración a través del aplauso y de vuestros gestos de orgullo por tener los mejores hijos del mundo.