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Has venido al mundo a dar guerra…

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Solo tienes un año y medio y ya has salido en las noticias; aunque no es la primera vez…

Cuando naciste, ese 23 de mayo de 2013, sabíamos que ibas a dar guerra – en el buen sentido de la palabra – que no ibas a pasar desapercibido, que habías venido al mundo para dejar huella. Ahora que lo pienso, creo que los cuatro meses que pasaste en esa nave espacial te sirvieron para reunir fuerzas y poner el mundo patas arriba. Y 18 meses después, ya estás cumpliendo con tu legado.

Es curioso, porque directamente no has hecho nada, al mismo tiempo que lo has hecho todo solo con tu existencia. Desde que naciste, has llevado a cabo una serie de pasos que no solo han hecho muy felices a los que estamos a tu alrededor, sino que también, ha hecho que el mundo cambiara un poquitín más…

A tu primer paso le llamaremos “supervivencia“, y lo diste con muy pocas horas de vida, cuando no tenías ni nombre, cuando los médicos decían que no… bueno, da igual lo que dijeran, ¿no crees?

Tu segundo paso fue la “superación“, la lucha por superar los retos que la vida te ponía diariamente, las dificultades que te surgían…

Y el tercer paso, lo diste hace a penas unos días, concretamente el 17 de noviembre, el Día Mundial del Prematuro. Ese día, junto con otras familias y niñ@s tan increíblemente especiales como tú, creasteis esperanza, confianza, unión, fuerza, ayuda, reivindicación… todo ello unido en una única palabra, en 7 siglas: AGAPREM (Asociación Gallega de Familias de Niños Prematuros).

Este tercer paso no lo das tú solo, ahora vas acompañado de bebés que sufrieron lo mismo que tú, de padres que pasaron por lo mismo que los tuyos. De personas que, sin ánimo de lucro, han decidido rellenar ese hueco, tras el nacimiento de un prematuro, de miedos, dudas y falta de apoyo, con el único objetivo de que, a través de vuestra propia experiencia, otras familias puedan llevar un poco mejor esos meses tan complicados para unos padres.

Así que, si ya antes estaba segura, ahora ya no me cabe la menor duda de que tu función en este loco escenario de dementes llamado mundo, es el de ser el apoyo a otras personas, ayudar a creer en que todo es posible, a no perder la esperanza.

Así que ya sabes, “Pollito”, has venido al mundo a dar guerra y esperanza, una contradicción que, espero, no se termine nunca.

No por ti, por los demás.