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Hasta pronto, pequeña

Ecuador

¿Te acuerdas cuando nos conocimos? ¿cuando no te entendía al hablar porque usabas palabras de tu tierra?

Fue en un curso para Monitores de Tiempo Libre. Un curso en el que teníamos que jugar como niños y comportarnos como tal. No quiero saber tu primera impresión sobre mí… siendo tan alocada como soy, me puedo imaginar lo que pensaste 😛

Al verte, supe que no eras de aquí. Tu timidez me dio a entender que tampoco llevabas mucho tiempo en España. Te vi tan pequeñita, joven e introvertida que me despertaste ternura. Luego, te fui conociendo, y congeniamos. Me permitiste hacerte preguntas sobre tu país, tus costumbres, tu familia… Quiero decirte que nunca pregunté por interés; simplemente pregunto por una cosa: por admiración.

Hace unos años, descubrí una película. Y con ella, nuestro pasado. Con ese film, mi idolatrado Carlos Iglesias, hizo que me pusiera en el lugar del emigrante; hizo que conociera nuestra historia; y me hizo despertar la curiosidad. Desde ese momento ADMIRO a las personas que tienen la valentía de dejar su país, su hogar y su gente, en busca de bienestar y prosperidad. Porque yo no podría hacerlo, yo no sería capaz. Tenéis tanta fuerza, tanta esperanza, que es admirable. Lo más doloroso de todo esto, es que a veces llegáis para tener menos de lo que teníais en vuestro país.

Cuando hace dos días, recibí tu mensaje; antes de abrirlo ya sonaba a despedida: “Albita, ha sido un gusto haberte conocido, gracias por todo…”. La verdad es que me extraño muchísimo. Sabía que tenías pensado ir un tiempo a Ecuador, pero que volverías a España. De hecho, me invitaste a ir contigo durante los carnavales. Por cierto, gracias por acordarte de mí y de las ganas que tengo de conocer Latinoamérica.

En fin, pequeña. Solo puedo desearte todo lo mejor para ti y tu familia. Y no me des las gracias, porque todo lo que hice (que fue bien poco) lo hice porque quise, porque lo merecéis. Porque, inconscientemente, has hecho que abriera los ojos. Incluso, me has dado la idea para un corto 😛

Me alegra saber que cuando llegues, allí estarán esperándote todos tus hermanos y amigos. Para ellos, será una gran alegría recibirte, igual que para ti, volver a tu tierra. Me acuerdo cuando me hablabas de Ecuador, se te iluminaban los ojos… Espero que allí encuentres lo que no has encontrado aquí. Espero que allí seas feliz y cumplas todos tus sueños. También espero que no te olvides de las experiencias que viviste en España, porque cuando tu pequeña sea mayor, tendrás muchas historias que contarle.

Gracias por regalarme tu amistad, por tenerme presente, por despedirte de mí. Ojalá algún año pueda ir a disfrutar de los carnavales contigo. Seguimos en contacto.

Hasta pronto, pequeña.

P.D: Dale un inmenso abrazo a tu hermano, a tu madre y a la pequeña de la familia.