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Políticos, temblad!!!

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Hoy empieza la que, para muchos, son las mejores fiestas del año en nuestra comarca. Hoy empieza, el carnaval.

Llevo 10 años formando parte de una comparsa afincada en mi pueblo, en Valdoviño. Recorriendo durante siete días diversos ayuntamientos de la comarca. Divirtiéndonos y pasándolo en grande. Muchos creen que una comparsa se forma de la noche a la mañana; que se piensa un disfraz; localizas a alguien para que lo haga; escribes un par de canciones, que ensayas dos veces y listo. Todo preparado para la fiesta.

Pero no es así.

Nosotros tenemos la mala costumbre de juntarnos por primera vez en en el mes de noviembre. Y digo “mala costumbre” porque deberíamos de comenzar mucho antes para que luego no tengamos que ir con prisas. Durante las primeras reuniones, pensamos los posibles disfraces (dependiendo de cómo estemos, económicamente ese año) y hasta que pasan las navidades, vamos comprando y creando todo lo necesario para el disfraz, a la vez que dos mentes prodigiosas escriben las canciones que comenzaremos a ensayar en enero. Después solamente nos quedan dos meses para ensayarlas. Dos meses que realmente significan 8 días, uno por semana.

Hasta ahora, siempre que pensamos el disfraz, hemos intentado que fueran reconocibles fácilmente, coloridos, alegres y que provocaran la risa con solo verlo. También tenemos presente a los más pequeños, para que sus caritas se llenen de ilusión al ver por la calle al conejo de Alicia en el País de las Maravillas, a Los Picapiedra y Dino, a Pinocho…Y creo, humildemente, que lo hemos conseguido.

Este año, repetimos. Estaremos durante toda la semana de carnaval por diferentes municipios haciendo pasacalles y cantando en escenarios. Pero con un único objetivo: el de divertirnos y que se diviertan con nosotros. El de sacar una sonrisa en estos tiempos tan difíciles.

Pero hay algo que me reconcome por dentro, que me cabrea. Y es que, cuando nos inscribimos en los ayuntamientos, la gran mayoría te pide que, una de las canciones que cantes, vaya dirigida, exclusivamente, a ese ayuntamiento. Entonces, esas mentes prodigiosas que cité anteriormente, se ponen a buscar, a preguntar, a investigar qué problemas hay en cada municipio para poder escribir las canciones. Y este año me di cuenta de algo: que la canción de cualquier ayuntamiento, si la comparamos con la que cantamos el año pasado, o hace dos años, o tres… nos damos cuenta de que dicen básicamente lo mismo, que solo cambia la música. Pero no por vagancia, sino porque siempre es lo mismo. Siempre nos piden que los critiquemos, dándonos el privilegio de poder ser, por un día “la voz del pueblo”, de poder quejarnos por todas las cosas que hacen mal sin ser censurados y “sin que nos hagan callar”. Es un día en el que nos podemos meter con los más poderosos sin miedo a nada. O por lo menos eso es lo que nos venden, ya que en una ocasión nos censuraron por decir la verdad. Ahí queda eso…

Y eso es lo que más me fastidia. Que no nos escuchen. Que se rían al oír nuestras letras, como diciendo: “mira que espabilados” o “mira que bien la canción”. Y que al año siguiente, los problemas sigan siendo los mismos, que no haya cambiado nada, que no se hayan querido enterar de nada.

Pero vamos a ver, políticos míos, ¿no se dan cuenta que lo que les cantamos, únicamente es la verdad, la realidad, lo que pensamos de ustedes y lo que queremos que cambien? ¿no se dan cuenta que nuestras letras dicen lo que el pueblo piensa? 

¡Espabilen, coñ…!

Al margen de los concursos de comparsas, pasacalles y repartos de premios y demás, que todo eso está genial; escuchen por una vez, lo que tenemos que decirles: La ropa, la escenografía, la coreografía y el salero propio es muy importante también en estas fiestas, pero lo que les pido en este momento, es que simplemente, escuchen la letra de nuestras canciones. No quiero decir con ello, que lo que nosotros cantamos sea la Biblia, pero sí es lo que pensamos. Porque en ella encontrarán todo lo que nos cansa, todo con lo que no estamos de acuerdo, todo lo que hacen mal diariamente. Y si nos hacen caso, a lo mejor el año que viene cantemos una canción alabándolos…

Aunque también pueden seguir como hasta ahora, oyéndonos sin escuchar. Pensándolo mejor… sigan así, porque a lo mejor, si nos escuchan, el año que viene recortan el carnaval.