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Premio Nacional de Juventud 2013

http://www.injuve.es/conocenos/noticia/premios-nacionales-de-juventud-2013

Un día, mientras trabajas en tu documental intentando conseguir proyecciones, colgada del teléfono y vendiendo como mejor sabes tu propio producto. De repente, te llega a casa una carta certificada… todos los que tenemos carné de coche, cada vez que llega una carta de este tipo a casa, lo primero que pensamos es que es una multa… Tras firmar, cierras la puerta, vuelves a la habitación, te sientas y observas el sobre durante 3 minutos sin atreverte a abrirlo. Entonces, lees en letras grandes, en la parte superior izquierda: “Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad”. No entiendes nada… y cuanto más esperas, más perdida te encuentras. Así que la abres, sacas el folio del interior, lo despliegas y lees la carta…

Y lo vuelves a leer…

Y lo vuelves a leer…

Hasta que el cerebro se desbloquea un poquito y comienzas a recordar…

Recuerdas que un día, tu padre te dijo que habían convocado un concurso de Jóvenes Emprendedores a nivel nacional; recuerdas que todos te animaran para que te presentaras; recuerdas haber leído las bases; recuerdas habérselo comentado a tu antiguo profesor de cine, para que te ayudara a cubrir toda la documentación necesaria. Recuerdas que lo enviaste, por los pelos, el día que cerraba el plazo, y porque tuviste la enorme suerte de que la huelga que había ese día en tu ciudad, no perjudicaba a Correos. Recuerdas que, cuando llegaste a casa, tenías toda la certeza de que ese premio no era para ti.

Como todos los premios, que siempre son para los demás…

Recuerdas que, durante meses, pasaste olímpicamente del tema; que no estabas atenta a ver si salía la resolución de los premiados. Porque si nunca has ganado nada, ni siquiera, a nivel comarcal, ¿¿cómo pretendes ganarlo a nivel nacional?? Recuerdas, incluso, que te llamaste loca, ingenua, por presentarte y haber gastado dinero y tiempo en toda la documentación que era necesario presentar.

Recuerdas que nunca creíste en ti, ni en el trabajo que presentabas, que todo lo habías hecho a desgana y para que los demás te dejaran tranquila.

Por ello, cuando lees la carta, cuando repites una y otra vez esa frase de: “se le ha concedido una mención honorífica”; bajas la cabeza, mientras recuerdas lo equivocada que estabas y la razón que tenían los demás. De la importancia de esa carta, de su significado; de que, para algunos, este trabajo se merece una mención HONORÍFICA. Porque no has ganado el primer premio; porque no te llevas el dinero; pero tu trabajo y, quizás, tú como profesional, has dado un pasito hacia delante. Y ese papel, ese folio que llegó desde Madrid, se convierte, para siempre, en un “nunca dejes de soñar”.

Pero, sobre todo, recuerdas por qué trabajas de forma altruista: porque estas alegrías, estos momentos, estos reconocimientos, no hay dinero que lo pague. Y solo puedo agradecérselo, una vez más, a todos los que han creído y creen en mí, cuando, en ocasiones, ni siquiera yo lo hago.

GRACIAS, de corazón.