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Viaje a Madrid

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Ayer, 3 de abril, hice un viaje express acompañada de mi padre, a Madrid. La finalidad era recoger la mención honorífica que el Ministerio de Igualdad me ha otorgado por el trabajo realizado en mi documental.

El acto era en la Secretaría de Servicios Sociales e Igualdad de Madrid, a las 12:00 h. Así que a las 9:15 ya estábamos volando camino de la capital. Fue la primera vez que visitaba la “gran ciudad”.

Durante el viaje al aeropuerto de Santiago, me acordé de mi intento por estrenar el documental en Madrid. Recuerdo que cuando tuve que aceptar que era imposible estrenar allí, me llevé una desilusión bastante grande. De aquella, me encontraba en Valencia, estrenando el documental, por lo que me di cuenta que sino podía ser, no pasaba nada; pensé que ya había conseguido bastante-mucho con mi primer trabajo. Por lo que la desilusión desapareció. Ya iría a Madrid en otra ocasión.

Eso fue en el mes de junio del 2013.

En octubre de ese mismo año, recibí una carta certificada. En esa carta me contaban que había sido premiada por tratar el tema de la igualdad en el documental. Pero volvamos al mes en el que me presenté al concurso:

Era mayo de 2013 y mi padre me había mandado un correo con la información del concurso INJUVE de jóvenes emprendedores. Abrí el correo, lo leí por encima y lo borré. Al llegar mi padre a casa me preguntó si lo había leído y le dije que no me interesaba, que gastaría un dinero en mandar toda la información, que tendría que molestar a Tomás (mi profesor de cine) ya que tenía que presentar una memoria escrita por él en la que explicara mi trabajo; en definitiva, que era demasiado follón… Sí, lo sé, es para matarme

Al final le hice caso, quizás para que dejara de insistir y de decirme: “si no te presentas a nada, nunca ganarás nada”. Llamé a Tomás para comentárselo y no tuve que convencerlo, le parecía una buena idea. ¿Problema? Que íbamos muy mal de tiempo, ya que el plazo acababa en pocos días y yo aun tenía que ir a Ourense a reunirme con él para cubrir todos los datos necesarios. Y así hice. Al venir de Ourense, en la estación de buses de Ferrol, vi a un montón de chavales con tiendas de campaña y banderas de distintos partidos políticos. Pero no les hice mucho caso…

Cuando llegué a casa se lo comenté a mis padres y me dijeron que era porque al día siguiente habría una huelga general en Ferrol. ¿Qué significa huelga general? sabía lo que significaba, pero no quería oírlo. “Mañana estará todo cerrado” “¿Todo cerrado, incluso Correos?” “Sí”. En ese momento bajé a todos los santos del cielo. Me acababa de gastar una buena cantidad de mis ahorros en el viaje a Ourense y en imprimir todo el dossier del documental a color, una copia del CD, etc. Vamos, que la broma me había salido por un pico, como para que ahora no pudiera mandar el sobre por mensajería urgente… Además, el día de la huelga era el día que terminaba el plazo para presentarse al concurso.

Esa noche no dormí…

Al día siguiente, me levanté a primera hora para ir a Correos antes de que lo cerraran, sino estaba cerrado ya… Al llegar, respiré tranquila, estaba todavía abierto. Entré y me acerqué al mostrador, le expliqué a una señora mi intención y ella me respondió: “lo siento, pero estoy en huelga y hoy no trabajo”. Mi cara debió de ser un poema porque otro señor se me acercó y me preguntó si era muy urgente. Le dije que sí, que tenía que salir con fecha de ese mismo día. Le debí de dar pena porque me hizo el gran favor de sentarse y atenderme. Al despedirme se lo agradecí mil veces.

Y me olvidé del concurso. Durante todo el verano no me acordé ni un solo día de él. Hasta que llegó esa famosa carta que pensé que era una multa de tráfico. En ella me decían que la gala sería en enero. En febrero aun no había tenido noticias de ellos, ni en marzo… hasta hace una semana. Y en cuestión de doce horas, fui y volví de Madrid, recogí un premio y vi por primera vez en persona la Puerta de Alcalá (fue lo único que pude ver desde el taxi).

¿Conclusión?

Ha sido una experiencia increíble, aunque agotadora. La gala fue rápida y, básicamente, en ella, la secretaría de Igualdad nos animaba a seguir creando este tipo de proyectos. Yo también estuve a punto de animarla, pero a que nos financiaran este tipo de proyectos… El resto de premiados eran todos voluntarios en distintas asociaciones y ONGs de daño cerebral, de ayuda a las personas sin techo, a los inmigrantes, etc. Yo era la única “extraña”, que no trabajaba de voluntaria (aunque trabajar de forma altruista también se puede entender como voluntariado…), así que me vine con una buena dosis de energía y gripe (todo hay que decirlo) para seguir contando historias. Porque si estas autoridades se fijaron en la historia de Ana, sinceramente, por algo sería.

Para terminar, agradecer una vez más a todos los profesionales que dedicaron horas de trabajo altruista a este documental (A Escola da Rúa, Mandeo Records, Airapro, Aira Studio, Jose Calabuig, músicos, entrevistados, etc), sin ellos no habría sido posible. Y a esa familia que me ha permitido contar su historia. Y a esa otra familia que me anima a seguir adelante, a presentarme a concursos y a contar más historias. Y a mi segunda familia que se alegran por todos mis logros y me animan cuando tropiezo.

Por ello, esta mención es más vuestra que mía.

Mil gracias